lunes, 8 de abril de 2013

A la mierda Dukan.



Lo normal sería contar qué tal mis dos primeros días con el método Dukan que publiqué en la anterior entrada tan convencida... pero no. No hizo falta mucho tiempo para cambiar de decisión.

Esa noche yo sabía que a partir del día siguiente no tomaría ni verdura, ni cereales, ni galletas, ni pan, ni nada que no fueran proteínas.

Había salido, llegué tarde a casa y pensé: 'bueno, voy a cenar sin preocuparme de nada, de ni una sola caloría, por que mañana empieza todo'... ERROR. Comí por comer: primero pisto, después una galleta integral grande, después bastante pan, y para terminar demasiados cereales de desayuno (bomba). No sentí absolutamente nada y no tardé mucho en acostarme.

A la mañana siguiente me levanté sintiéndome inmensa, y tuve que pesarme a pesar de todo lo que había comido sin haber pasado antes por el baño. Me bajé antes de que marcara el número exacto, pero me quedé lo suficiente como para ver la cifra que marcaría: 66 con poco.

Ya está, ya había llegado al límite. Un kilo más y ya pesaría lo mismo que hace 2 años. Ya lo he conseguido, ya he vuelto a la misma mierda. Me eché a llorar mientras miraba mi reflejo.

Entonces pensé en la dieta Dukan... Sí, se adelgaza, pero los primeros días, y es demasiado lenta para lo que necesito... está haciendo demasiado buen tiempo y no sé cuanto tiempo aguantaré con el jersey o la sudadera puesta todo el día. Además no tengo pantalones, no me valen, y los que tenía hace 2 años los regalé sin dudar de que no volvería a usar esta talla.
No aguanto mucho más tiempo viviendo así, sin poder ni siquiera ver a mis amigos porque me siento incómoda hasta cuando estoy sola.

Lo que quiero decir con todo esto es que la dieta de este señor francés tiene demasiadas calorías si las comparamos con las que yo me puedo permitir: 0.

Y se podría decir que ese día, ayer, fue el día que tomé la decisión de vivir lo que ya viví el año pasado: ayuno. Aunque por entonces pesaba casi 10 kg menos a estas alturas...

Seguía llena. Seguía teniendo toda esa comida que me había hecho engordar aún más esa noche, pero eso se ha acabado.
Solamente por la tarde hubo un momento en el que sentí un pelín de hambre, pero lo dicho, inapreciable. 
Estuve todo el día intentando estudiar aunque mi concentración no daba para mucho. Hice casi dos horas de ejercicio en mi cuarto. A mi madre le dije que tenía la tripa revuelta y me respondió: 'No comes nada. No estás haciendo las cosas bien y te vas a quedar así para toda la vida'. ¿Así? ¿Así de gorda? Ya veremos...
Luego añadió mientras se iba 'Vas a tener un trastorno alimenticio de esos y ya verás...' Si tú supieras, mamá.

En cuanto al día de hoy, lunes, me he quedado en casa: demasiado que estudiar y ninguna gana de salir. Me desperté como si fuera a clase para disimular y cundo no hubo nadie en casa hice ejercicio durante media hora. No tenía demasiadas fuerzas.

Mi día de hoy, por los malditos exámenes, se resume en: 65 con algo (gordagordagorda), mucho estudio, sensación de hambre de vez en cuando, litros de agua, tazas de té verde y chicles de menta. Hasta ahora que es casi la 1 AM y seguiré estudiando algo.

¿Tentaciones de comer? Muchas. Sobre todo por estar sola en casa... sé que cuando estoy entretenida no tengo ese problema. Hoy sí he hecho como que he comido. Para el desayuno tenía un envase de yogur en una bolsa para tirar así que lo saqué y lo puse a la vista en el cubo de la basura. Removí un poco la fuente de la fruta.
Para la comida tuve que tirar unas cuantas hojas de repollo a la basura, aunque odio tirar comida... y dos huevos ya que se quejan de que no como proteína, dejando las cáscaras a la vista.
Para la cena había menestra de arroz integral y verduras... me encanta ese plato. Disfruté del olor pero ni pensé en comérmelo. Removí la cacerola haciendo un hueco grande y esparcí dos cucharadas por un cuenco que me llevé a mi cuarto para que acabaran en el váter.

En cuanto a mi aspecto, excepto por lo evidente creo que bien: ni ojeras, ni nada...
Y cansancio he sentido al hacer deporte, y también influyen las malditas agujetas. Sin embargo, estoy muy despejada, aunque he tenido un momento de mucho sueño por la tarde y he tenido que dormirme, pero creo que más bien era de tanto estudio y de acomodarme.

Lo que odio es la maldita sensación de frío que no se quita. He pasado bastante tiempo en mi cama, con sudadera gorda y pantalón de pijama, una manta eléctrica a tope en mi tripa, debajo de la sudadera, una manta fina y otra gorda. Tardé en entrar en calor, y fue cuando me quedé dormida.

Mañana vendrá mi tercer día de ayuno. Creo que será más fácil en cuanto al hambre porque estaré entretenida, pero precisamente por estar demasiado entretenida de un sitio a otro teniendo un libro que estudiarme para el día siguiente, va a ser un día durísimo...

No pensaba que me fuera a quedar una entrada tan larga pero hoy necesitaba escribir. ¡Demasiado estudio! 




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