viernes, 31 de mayo de 2013

Desde la cama

Desde aquí escribo, tumbada. Así llevo prácticamente dos días y medio, aquí anclada por culpa de un maldito virus que no sé de donde viene.

Ya ha pasado una semana desde mi última entrada. Durante el finde no fui capaz de coger el ordenador; durante los dos primeros días de la semana no tuve ni un minuto; y a partir del tercero no podía ni abrir los ojos. Y ahora explico:

El viernes escribí cómo había fallado y la verdad es que hasta el domigo no dejé de hacerlo (aunque para nada tanto como el viernes). Aumenté algunos kilos y me sentía completamente hinchada, pero no me hundí demasiado en ningún momento... Estaba decidido: buena cara y a seguir. Pero el lunes faltaría a clase...

Me quedé en casa estudiando, porque el martes por la tarde tenía una recuperación que no llevaba demasiado bien. No sentí hambre ni antojos y lo único que comí ese día fue un trozo de sandía a la hora de merendar. El lunes mi madre hizo la compra y me horrorizó. Si alguien me conoce sabe que mi debilidad ahora son los frutos secos, el queso García Baquero y, sobre todo, las galletas integrales. Pues bien: la caja en la que se guardan los frutos secos se desbordaba, guardé como tres tacos de queso, y había galletas integrales de tooooodo tipo. Cientos! Y no exagero... Pero esta vez no son para mí.
El martes necesité repetir porque me hacía falta algo más de tiempo para repasar tranquilamente. Fui a la recuperación a las tres sin nada más que otro trozo de sandía que me apeteció por la mañana, sin necesitarlo tampoco. Contesté lo que supe y salí contenta, así que me quedé por allí hablando durante horas hasta que nos dieron las ocho y nos echaron del centro porque tenían que cerrar. Necesitaba ese día de descanso.
El miércoles tocaba volver a clase, pero ya estaba dispuesta a recuperar el tiempo perdido. Lo estaba...

A segunda hora ya me vino un ligero dolor de cabeza, que cada hora que pasaba iba aumentando notablemente... Cuando ya pasaron las 6 horas sentía que tenía fiebre, estaba mareada y tenía malestar, pero no demasiado. Me había propuesto ir a la biblioteca con la profesora de refuerzo de matemáticas y no quería echarme atrás, así que allí estuve durante algunas horas más, haciendo mates disimulando que aumentaba mi malestar hasta que llamé a mi madre para que se pasara por mi salida cuando saliera de trabajar.

Cuando llegué a casa a las 5 y media me costaba hasta andar. Me puse el pijama, preparé dos mantas y una manta eléctrica, entendí la televisión, preparé un vaso de leche desnatada con sacarina y canela para tener algo en el cuerpo y tomarme mi paracetamol, y a esperar...
Sobre las 9 de la noche me hizo mi madre una pechuga de pollo muy finita a la plancha.
Después empeoré: 39 de fiebre, dolor fortísimo de cabeza, dolor de ojos (sí, de ojos), un poco de oídos, dolor de cuerpo, ganas continuas de vomitar (sin tener nada que vomitar) frío, calor, frío, calor, frío, calor....... Horrible. Pasé una noche aún peor.
A las 6 y 15 ya era una hora más o menos razonable para despertar a mis padres y decirles que estaba peor, así que llamaron al médico que una hora después ya estaba aquí, diciéndome no sé qué de un cuadro viral. Vamos, que es un virus y lo único que se puede hacer es reposar.





En cuanto se fue me quedé dormida, y al despertarme sobre las 12 siguió la pesadilla. Nunca me había afectado tanto un virus de estos.
Desde esa hora hasta por la noche muy tarde lo pasé fatal, sin descanso alguno, y sin demasiada colaboración por parte de mi familia...
Por la noche me tomé un cuenco pequeño de crema de calabaza, cuando lo necesité y estuve más calmada.

Hoy amanecí muy temprano, mareadísima, con el incesante dolor de cabeza y de ojos... Y unas horas después de soportarlo me forcé a dormir todo lo que pude hasta medio día, que me desperté con una buena sensación. Parecía que ya me estaba curando.
Fui a la cocina a servirme un cuenco de crema de calabaza como el de ayer, y seguí viendo la tele. Al cabo de un rato me tomé un cuenco de caldo de pollo Aneto (8 kcal por 100ml) y lo malo ha sido esta tarde, que necesité algo sólido: 4 lonchas de pavo Hacendado, una loncha de queso García Baquero y 100 gr de cacahuetes. Sin embargo no me siento tan culpable, porque necesitaba reponer fuerzas... Porque era lo que me pedía el cuerpo y supe parar cuando estaba saciado.

Y aquí finaliza el sermón. Esta es la mierda en la que he estado estos últimos días...
Creo que mañana estaré bien. Empezaré el día con una buena ducha para despejarme y tendré que ponerme a estudiar los exámenes de la semana que viene que no he empezado, y las exposiciones que no sé ni qué días son...
Voy a necesitar mucha fuerza y también mucha suerte para que me salga bien lo que me espera!





 

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