domingo, 31 de marzo de 2013
Hasta otra, Marzo!
Bueno, voy a publicar ahora los que he comido los dos últimos días de marzo, es decir, ayer y hoy.
Ayer, día 30, fue el último atracón que tuve hasta ahora (el último que me permito). Me desperté a las 2 de la tarde porque la noche anterior me acosté a las 6 y pico de la mañana.
Al levantarme me tomé un yogur natural desnatado con dos cucharaditas de salvado de avena y canela, y casi 100 gr de almendras... Para rematarlo, más tarde comí 4 galletas grandecitas integrales, media piña natural, una gelatina de fresa, 3 rebanadas de pan blanco de molde, un buen trozo de barra de pan integral y otro el doble de grande de otra barra de pan blanco... Una parte de mí se moría por vomitar eso pero supongo que la parte consciente fue la que suplicaba que no. Venció la segunda.
El resto del día fue: para merendar una manzana, para cenar un poco de repollo y cebolla hervidos con un poco de tomate natural, y antes de dormir(me quedé bastante rato despierta y me sonaba la tripa) tres lonchitas de pavo bienestar y un par de tragos de bebida de soja ligera de Vivesoy (me encanta).
Ayer apenas hice ejercicio. Casi nada.
Hoy, día 31, aunque en estos momentos ya se considera día 1, desayuné un vaso de agua templada con un chorro de limón, dos cucharaditas de salvado de avena, y medio vaso de leche desnatada sin lactosa con café. Más tarde, una manzana y un té verde. Para comer, la mitad de la pechuga de un pollo hecho sin grasa, y sin piel, claro, y un té verde. Para merendar tres peras pequeñitas, una cucharada de avena, un par de tragos de bebida de soja ligera y un té verde. Para cenar, unos espárragos blancos (unos 9) y un té verde, y hace un rato un yogur desnatado de piña aunque no me lo he llegado a terminar.
Por supuesto, me he atiborrado de agua, como siempre. Eso se puede dar por supuesto...
En cuanto al ejercicio, tampoco he hecho tanto como me gustaría pero algo sí. En total: 100 sentadillas, 50 abdominales, 100 saltos de comba, 150 ''jumping jacks'' (en inglés porque no tengo ni idea de cómo se llama en español) y 100 ''mountain climb'' (lo mismo digo).
Me hubiera gustado salir y moverme más pero he tenido que hacer cosas y he estado con mi familia.
Sé que debería comer menos y mañana será otro día, pero más o menos estoy contenta con el de hoy por que no es fácil para mí... Pero no voy a recaer. Esta vez no.
Abril será mi mes :)
Empezando por mí:
No me quejo de infancia. Siempre fui ''tranquila'', alegre y decidida (y delgada).
Llegué a la pura adolescencia antes de lo normal en mi entorno, con 12 años, y pasé unos años memorables e intensos. No pensaba nada de lo que hacía y no dejaba que me frenaran, y claro, eso en casa tuvo sus consecuencias: todo suspenso, broncas, castigos, gritos, insultos, odio y un largo etc. En esa época (14 años) comía precocinados y lo que quería fuera de casa, y el poco tiempo que pasaba en ella, dormía o me hinchaba de cereales con chocolate o pasta por las noches. Entonces engordé bastante, mi madre me gritaba ''Mostrenca'' y yo me empecé a preocupar bastante por mi físico sin hacer demasiado por solucionarlo.
Todo eso cambió cuando repetí curso y supe que las cosas no podían seguir así. Ese curso, con 15 años, estudié mucho y conseguí aprobar todo para el verano. Durante el curso me active más y mejore mis hábitos pero seguía engordando.
Con mi 1,68 de altura (actualmente es la misma) y 67 y pico Kg mi madre me sugirió apuntarme al Natur House para bajarlos y acepté. Me pusieron una dieta que seguí a rajatabla, pero cada vez que volvía la nutricionista hasta ella se asombraba porque no adelgazaba. Al cabo de dos meses me desapunté, pero yo seguía comiendo de dieta sin ver apenas resultados.
En verano hice la dieta Dukan durante bastante tiempo, con la que bajé algunos kilos pero no tantos como quería. Hubo un momento que no bajaba más y fui estabilizándome.
Seguí comiendo sano, poco, y sin grasa (además me gustaba) y obsesionándome cada vez más con perder peso. Ese verano perdí la regla.
Durante el curso siguiente, con 16 años, la cosa fue a más: fui dejando de comer, hasta el punto de vivir con una manzana y tés al día. Solo contaba calorías al comer, iba andando a todas partes y me mataba a ejercicio, pero disfrutaba porque fui adelgazando y haciendo mil cosas. Adelgacé muy rápido. De la talla 40 a la 38, de la 38 a la 36, y finalmente a principios del verano conseguí la 34 con simplemente 46 Kg.
Todos se preocupaban por mí, pero ya en verano comía mejor e incluso bien: 5 comidas pequeñas al día metiendo lácteos, proteínas y algo de hidratos, y me permitía alguna vez caprichos como pizza o hamburguesa de restaurante. Me sentía a gusto y segura de mí misma por primera vez, a pesar de lo que me decía mi familia. Yo no quería adelgazar mucho más. Si acaso un par de Kg y tonificar más, pero no tenía complejo alguno. Me mantuve bastante tiempo en 47 y le había cogido gusto al ejercicio.
Pasé un verano genial, y cuando terminaba, una doctora, la ginecóloga y mi familia me metían en la cabeza cada día que tenía que engordar urgentemente para que me bajara la regla, pero yo me negaba a hacerlo. Por qué querían que engordara si yo era feliz? La regla ya bajaría cuando tuviera que hacerlo. No me importaba.
Empezó el siguiente y yo me había metido en un ambiente que no me gusta nada, y eso se juntó con la presión que me metían y supongo que fue lo que desencadenó en atracones que he tenido desde septiembre hasta este mes que ya termina, y ese se ha convertido en mi mayor problema. A los primeros no les di demasiada importancia y a los primeros Kg tampoco, pensando que sería fácil bajarlos..... pero no: la cosa fue empeorando, me hinchaba de comida cada vez peor, sin disfrutarla lo más mínimo, mezclando dulce y salado, comiendo cosas que me prometí no comer nunca, viendo como aumentaba el número de la báscula. Entonces me volvió a bajar la regla, y todos se alegraron, incluso yo, que ya me despediría de la ginecóloga y de las revisiones. Pero no pude dejar el círculo vicioso: me encerraba en casa para que no me vieran gorda y siempre deprimida, y como estaba así me desahogaba con la comida... y otra vez.
Hice días de ayuno y ejercicio muy extremos, pero siempre derivaban en lo mismo: atracón.
He llegado a perder el control sobre mí, a tener ataques de ansiedad, a tener insomnio, a provocarme el vómito varias veces, a llorar durante horas delante del espejo, a pensar en dejar los estudios ya que mis resultados solo han ido bajando mientras el número de la báscula subía y yo faltaba siempre a clase porque solo me quería morir... Pensé incluso en ir a terapia o a un psicólogo (como me recomendaban) pero de momento no me atrevo a hacerlo. Además mi familia apenas sabe nada de lo que me pasa y supongo que tendría que contarlo por ser menor, pero quiero que lo pasen peor por mí, ni que gasten un duro en mí, ni que me traten como a una enferma, ni que sepan lo que he estado haciendo los últimos meses.
A día de hoy no sé cuanto peso porque le tengo miedo a la báscula, pero la última vez, que fue hace pocos días, fueron 63 kilazos exactos... Sin embargo, puedo decir que mis atracones han disminuido, en frecuencia, en cantidad, y en porquería. El último fue ayer a mediodía, lo reconozco. La última vez que vomité fue el día 27, es decir, hace 4 días, pero he sentido las ganas...
Estoy luchando por superarlo pero estoy obsesionada con adelgazar, y además volveré a coger las riendas en este curso.
Siempre que me obsesiono con algo lo consigo, y esta vez no dejaré que sea distinto...
Quiero salir de esto. Quiero volver a ser yo!
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